EPIFANÍA URBANA
Mi religión es la región gris de
concreto armado. Callejones inhóspitos, mis templos sagrados.
Mi incienso es el putrefacto
aroma de las vísceras que la acera asoma.
Antaño cubrí de flores las naves
catedrales, que ahora conforman mis cielos infernales.
Caminando entre oscuros edificios
surgió la sombra que creí ser un maleficio.
Cuando abrí mis ojos-mente
calculé la agonía del anuncio de una mortecina epifanía.
Era mi madre y la de todos los
hombres Pachamama, Gaia o Gea fue su nombre.
Cantos y melodías extinguidas,
ahora letales condenas diluidas en voces de ruidos guturales que conforman la sentencia de la madre a sushijos parricidas abusadores de la vida.
Fue un viaje a mis destinos más
próximos viendo y oyendo las ruinas de mis prójimos.
Todos deambulando como zombis inhalando
el químico psicotrópico y quemando sus fauces poco a poco.
Esta es la desdicha de la vida,
hombres enriqueciendo sus bancos
mientras el anatema pudre el
corazón de su vástago.
¡Natura ese es el precio de la plusvalía!
¿Algún hombre lo sabría?
A la Orbe Gusana le asusta la
mantis sagrada, pero no le teme al yonqui armadoque asalta en la esquina al estilo Juanito Alimaña que con navaja corta cuello y entraña.
Diamantes y esmeraldas no cubren
el precio del Crack antes del alba.
Orbes mundanas profanaron el
cuerpo de Eolo y ahorapagan respirar la ulcerada
grisácea sustancia que emana de la chimenea candela.
Bombas y grandes armas han creado
hombres en sus arcas,mientras bacterias azotan su prole y mueren cada día.
Hay quienes pretenden controlar el clima
pero no saben que lo pagarán con
su vida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario